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Hacer dieta no implica pasar hambre

La cuenta atrás para las vacaciones de verano ya ha comenzado y con ella la preocupación de lucir tipo. La búsqueda de dietas rápidas, monotemáticas y sin control profesional pueden provocar serios problemas en nuestra salud.

Buscamos el consejo y la experiencia de la nutricionista Paula Barros, colaboradora de Las Caldas Clinic: “existen numerosos estudios epidemiológicos que ponen en evidencia la estrecha relación entre dieta y enfermedades crónicas como la arteriosclerosis, hipertensión, obesidad, diabetes mellitus tipo 2, osteoporosis, ciertos tipos de cáncer… Una gran parte de enfermedades e incluso muertes se relacionan con nuestro comportamiento alimentario, factor que está en nuestras manos modificar para poder evitar, retrasar o paliar los efectos de este tipo de enfermedades. siempre de la mano de un profesional, en este caso es el dietista-nutricionista titulado.

P.- ¿Qué opina del concepto que tanto se escucha en esta época del año la “operación bikini”?

R.- El concepto de “operación bikini” parte de una idea errónea, dando el mensaje de que tenemos que “adelgazar cuando se acerca el verano para lucir tipo” y se aleja de lo que verdaderamente importa que es adquirir unos hábitos que podamos mantener a largo plazo para llevar un estilo de vida saludable.

Si una persona se pone a dieta cada vez que se acerca el verano, denota que hay algo que está haciendo mal durante el resto del año para que llegue con esos kilos de más año tras año.

P.- ¿Cómo sería para usted una auténtica operación bikini?

R.- Como profesional sanitario desaconsejo cualquier tipo de dieta que se base en la premisa de operación o cuerpo bikini, basadas en dietas milagro que prometen bajar muchos kilos en poco tiempo y que finalmente ponen en riesgo la salud.

Este tipo de dietas milagro o dietas rápidas, prometen resultados notorios en poco tiempo, pero la letra pequeña es que a la larga producen efecto rebote; se ganan más kilos y a expensas de masa grasa, además de la frustración que puede generar tener que estar continuamente “a dieta” y no aprender ni reeducar la conducta alimentaria.

Lo ideal sería empezar en cualquier época del año y mentalizarnos de que es un proceso de cambio y aprendizaje, no una dieta con principio y fin, no fijarnos tanto en los números de la báscula sino en la gran importancia que tiene la alimentación sobre nuestro organismo. Comemos todos los días y en varias ocasiones; todos los nutrientes que contienen los alimentos poseen efectos sobre el metabolismo, por lo tanto, saber escoger alimentos en función de nuestras necesidades resulta fundamental para gozar de una buena calidad de vida.

P.- ¿Cuánto tiempo necesitamos o debemos darnos para obtener un resultado real y duradero?

R.- Depende. Cada persona tiene unas necesidades diferentes, depende de la edad, de la composición corporal, de la existencia o no y de qué tipo de patologías, de su estilo de vida, grado de implicación del propio paciente, etc. El plan nutricional ha de ser siempre personalizado para que éste sea efectivo.

P.- ¿La consulta a un nutricionista en qué nos ayudará?

R.- En la consulta de un dietista-nutricionista se aprende a adquirir hábitos saludables, no sólo de alimentación sino que también incide en la práctica de actividad física de manera regular, en la higiene del sueño, hábito intestinal, incluso en el estado emocional.

Cada persona necesitará un plan adecuado a su situación, y en la consulta se le proporcionarán herramientas para poder ir resolviendo todos los obstáculos que se presenten, desde menús personalizados, pautas generales, lectura de etiquetas de alimentos, nutrición clínica para patologías concretas, técnicas culinarias… etc.

P.- ¿Cuáles son sus herramientas para conseguir resultados?

R.- Lo fundamental es estar motivados y ser conscientes de que habrá que hacer cambios (cambios que no tienen por qué implicar pasar hambre, ni comer sólo verduras, etc etc etc. Eso NO es hacer dieta). En mi consulta doy especial importancia al coaching nutricional y al estado emocional, buscando realmente la raíz del problema y haciendo al paciente partícipe y responsable de su proceso, considero que ésta es la clave para que los resultados perduren a lo largo del tiempo. En cada consulta se trabaja la educación nutricional, ofreciendo una información veraz basada evidencia científica para desenredar al paciente del exceso de (mala) información que hay acerca de la alimentación y la dietética.

P.- Oriéntenos para hacer una lista de la compra para una “saludable operación bikini”.

R.- Precisamente lo más importante es eso, hacer una lista de la compra; planificar lo que vamos a comprar para así no tener la tentación de escoger alimentos poco saludables que no deberían estar en nuestra dieta.

La mejor recomendación es escoger alimentos frescos, de temporada y de cercanía, evitando al máximo los productos procesados. De esta manera nunca han de faltar frutas, verduras, legumbres, tubérculos, cereales, carne, pescado, huevos e incluso frutos secos!

P.- ¿Cuáles son los errores más comunes a la hora de hacer la compra para afrontar una dieta?

R.- El ritmo de vida que llevamos, las prisas, la publicidad y el exceso de información acerca de alimentación hace que nos encontremos perdidos a la hora de escoger que comprar en el mercado. Lo primero es planificar qué vamos a comer durante los próximos días, si vamos a comprar productos frescos hemos de calcular la cantidad para que no sobre y se deteriore.
Una vez tengamos nuestro planning semanal, nos ceñiremos solamente a meter en el carrito los alimentos de la lista (de ahí la importancia de ir a comprar sin hambre).

Aunque la recomendación sea consumir alimentos frescos, existen productos envasados y/o procesados con un buen perfil nutricional, para reconocerlos debemos fijarnos en el etiquetado, en concreto en la lista de ingredientes. Normalmente, cuánto más larga es la lista de ingredientes más procesados y más cantidad de sustancias químicas contendrá. Importa no sólo la cantidad sino la calidad.

P.- ¿Cómo influye la edad en la recuperación del peso ideal?

R.- El envejecimiento es un proceso fisiológico natural e inevitable; la sarcopenia es una degeneración y pérdida de la masa muscular debido al propio envejecimiento en sí, a una dieta inadecuada sostenida a lo largo del tiempo y al sedentarismo. Esto explica que dos personas que pesen los mismos kilos pero de diferentes edades, como por ejemplo un chico de 20 años frente a un anciano de 85, tengan diferencias en su composición corporal, y es ahí donde radica la verdadera importancia. No importa tanto cuánto se pesa sino qué es lo que pesa y dónde está. La masa grasa está relacionada con enfermedades cardiovasculares, por lo que conviene tener un normopeso con un índice de masa corporal adecuado y un porcentaje y distribución de la grasa acorde a la edad y otras características.
A medida que nos hacemos mayores la tendencia es a aumentar los depósitos de grasa, especialmente importante en mujeres a partir de la menopausia, donde el sistema hormonal juega un papel importante en la generación y distribución de los adipocitos (células grasas).

Otro factor a tener en cuenta es el educacional; se suele decir que con los años “cuesta más cambiar de hábitos que de religión”.

En definitiva, en edades más tempranas será más fácil revertir la ganancia de peso desde todos los puntos de vista, lo cual no quiere decir que con un poco de esfuerzo y ganas podamos conseguirlo a cualquier edad.

Paula Barros colabora en los programas de salud y bienestar de Las Caldas Clinic, si desea conocer más detalles sobre los mismos o solicitar una consulta puede informarse en este enlace.

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